Una historia interminable y no de hollywood

Era un viernes noche, estaba en casa y recibo un WhatsApp y posteriormente una llamada confirmando que iba a ir mañana sábado  a jugar al tenis por Colonia Jardín, Leganés,  Alcorcón.
Al día siguiente me levanto sobre las diez, había quedado once y media Colonia Jardín, me visto. No tenía que llevar raquetas, me las ponían y salía sobre diez y media. Todo muy bien, transbordos hasta que me recogen en el metro. Y vamos a su urbanización a jugar: yo con Dimitriv y ella campeona con una campeona y entrenadora, otra chica más joven de edades. Jugamos una y media empezó a llover. Lo dejamos. Nos vamos a un bar, tomamos algo y luego nos vamos a su casa  para comer una pizza 🍕.

Sobre las cinco y media me deja en Colonia Jardín porque ella había quedado,  cojo el tren y saco un vídeo en Príncipe Pío linea10, me da tiempo a subirlo y en Plaza España linea3 voy al metro. Me pongo en la parte delantera y cuando me quiero dar cuenta  que  venía, me asomo y me da el tren de metro y me mete para la vía y el conductor no se da cuenta y me pilla el pie izquierdo, lo corta con el raíl y despierto en Hospital Clínico san Carlos en la U.V.I. a principios de septiembre con unas lesiones en la cabeza, brazos y sin pie izquierdo. Y hasta ahora que estoy con operaciones. Y me gustan las visitas de Luis Ángel, Jessy, Mejor Imposible y Camino y Miguel, que me animan mucho, y puedo contar cómo voy a parte a amigos de otras salidas como a Navarredonda, etc. El médico me dice que la cosa va despacio y que tenga paciencia. Gracias a todos y mis padres, que están todas las tardes conmigo en el hospital.  Gracias.

Jesús H

Conoce tus derechos

En el tour de nuestro tren «conoce tus derechos» hemos hecho la segunda parada. Esta vez en el CEPA (centro de educación para adultos) de Los Rosales. Ya sabéis que nos mueve un ánimo de difusión y arraigo del decálogo del buen trato a personas de nuestra problemática por varios recursos del distrito, primeramente. En esta segunda sesión, con el profesorado de la ESO (nutrida representación de profesores, siente llegué a contar) tuvimos un encuentro enriquecedor, con mucho interés y una actitud abierta. Había hasta cuatro personas de nuestro grupo que utilizan este servicio. Grupo que hay que decir, que tuvo, salvo algunas salidas de tono (sin importancia) sinceridad, gratitud y valentía.

Personalmente, vi un lazo de buenas voluntades por ambos sentidos, ganas de llegar a más, y especial curiosidad de algún profesor por ciertos puntos del susodicho decálogo. El primer paso, el de comunicar, está dado. El segundo, el de escuchar, también. Sólo falta que se haga conexión y surja esa unión que es conocer a una persona, o alumno y profesor, profesor y alumno, ya sea discapacitada, sí, no, o lo que sea, mirando lo humano, más allá de diagnósticos.

JC